viernes, 11 de enero de 2013


Vida Cotidiana

Bueno hace días que no posteo nada, y como una de mis propuestas de año nuevo era continuar con el blog, lo continuaré. En realidad mi vida no es tan excitante desde que empecé a trabajar. Solo entrando en la cotidianeidad termine siendo una mas. 

Es triste. Pero como dije alguna vez, no es necesario caer en la tristeza, y mucho menos en lo cotidiano. Aunque así se vea por fuera. En realidad no lo es. En este tiempo de calor cada vez que salgo a la calle, me abraza un viento de 30 grados que me siento en el inframundo codeándome con Hades, juntos comiendo la carne de los miserables. No, no estoy loca, a veces si lo siento así  Un poco de música puede cambiar el ambiente. Y luego siento frío porque un grito o una frase en una canción me llama la atención mientras camino. Es un escalofríos, siquiera imposible en verano. Después el trabajo una sonrisa tras un teléfono, que inútil gasto de una sonrisa. A mi mas que nada que me cuesta sonreír  Pero siento que sonrío, ¿ellos me sentirán sonreír detrás de la llamada? Luego el break esa media hora en la que me siento una persona normal charlando de cosas normales como los noviazgos, la novela de las 10 (aunque no la veo solo finjo saber de ella) y así una media hora donde me convierto en otra persona. Metamorfosis en un bicho de ciudad. Luego al terminar la jornada vuelvo a casa por la noche. Me siento única  Sola. Un acontecimiento mundial acabo con la raza humana. Soy yo caminando por calles de luces de farol, y arboles que se mueven al compás del viento de la música que escucho por el celular. La hora no es hora y la noche no es noche es otra cosa, mas mágica, mas surreal. Y al llegar a casa soy yo nuevamente el disfraz de chica de trabajo lo dejo tirado bajo mi árbol de plástico y madera. Me coloco mi remera de Superman y los pantalones cortos que jamas usare en público. Y estoy en la computadora escribiendo sobre lo cotidiano cuando me doy cuenta que si fuera mas cotidiano y esa chica de trabajo fuera menos yo, seguiría siendo otra al volver porque al menos hay tres o cuatro yo durante el día. La cuarta yo es la que escribe a la que le gusta conformar párrafos y fijarse en la ortografía. La tercera acaba de subir un vídeo a facebook. La segunda descansa para trabajar mañana. Y la primera...la primera, no sé que hace nunca la veo hacer nada. Así que ese es mi día como dije en la cotidianeidad bueno en mi sentido de lo cotidiano y no excitante  Creo que la primera yo no sale preparándose para lo verdaderamente no cotidiano, y cuando eso pase... estaré allí para escribirlo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario