martes, 30 de octubre de 2012



Salgo a la calle. Siento un poco de frío regreso a mi casa y tomo mi chaqueta. Salgo definitivamente sabiendo lo feo que esta mi pelo y lo mal que me debo ver a esa hora de la mañana. Cosas típicas de una chica. Pero ese día en especial ya que la noche anterior había salido como le decimos acá de "joda", a bailar y eso, aunque mucho no baile, bah, casi nada. No soy de las chicas que disfrutan mucho en multitudes a menos que tenga un considerable nivel de alcohol encima, pero eso es otra cosa. Lo interesante fue que la fiesta era un domingo y el lunes del otro día tenia clases, a las cuales no pensaba faltar por nada estando ya a ultimo mes de facultad los últimos días son los que mas cuentan.

Salí apurada, como siempre, y lo primero que escucho es la molesta intromisión de un obrero diciendo y cito: Ay mamita sabes que te haría con esa boquita. Me río ahora pero en el momento fue muy molesto de verdad. No creo que haya cosa mas insoportable que te digan algo así  y aun mas si no te consideras siquiera bella como para recibir si se podrían decir ese tipo de "halagos". Lo maldije como si fuera una especie de bruja, patas de gallo y cola de rana que el obrero no reciba su paga(?). Mentira, aunque si lo maldije con malas palabras no en voz alta por supuesto, solo empeoraría las cosas. Continué caminando y al llegar a la parada se me detuvo un señor de mucha edad, un viejo, a preguntarme la hora le dije que no tenia y el tipo me dice que pena una chica tan linda y sola. Le dije pensé que solo quería la hora. Y se marcho, no pretendí ser maleducada pero ya estaba cansada, no entendía que pasaba ese lunes con los hombres estaba horrible el día  lloviznaba y auguraba algo peor. Sin semáforos que funcionasen las ciudad era un caos. Y esos hombres, oh queridos hombres solo tenían tiempo en pensar en esas cosas, que a mi sinceramente no me interesan. Nose si me entiendo igual mejor si no lo hago. Subí al colectivo fui a la facultad. A la vuelta tuve un pequeño problema, mi distracción me llevo una mala pasada y digamos que me baje 20 cuadras antes que mi parada. Por lo que tuve que caminar bajo la lluvia aceptando mi desafortunada escena le puse la mejor cara. Pero mientras camine en todo el trayecto me paso lo mismo que a la mañana solo que una tercera vez. Lo que me parecía ya absurdo, como era posible estaba horrible, empapada de pies a cabeza, parecía el cuco como mi humor y al parecer estos ciertos hombres no notaban todas esas variables.
Al llegar a casa trate de dejar todo de lado y fui al baño para cambiarme lo mas rápido  lo ultimo que me faltaba en el día era enfermarme, al ver al espejo note algo por lo que no sabia si reír o enojarme. Mis labios estaban pintados con un rojo fuerte, ese que había usado la noche anterior. Resulta que me desperté tan apurada a la mañana que apenas me di tiempo de arreglarme y en mi letargo había pasado por alto mi maquillaje. Con razón tantos ehm "piropos" tal maquillaje no es para usar en el día  De todas formas llegue a la conclusión que los hombres están errados en sus concepciones de las mujeres (si lo están) nosotras no nos maquillamos únicamente para vernos sexys para ellos, sino porque nos gusta, a mi al menos es así  Me encanta el color rojo, tiene su magia especial, por desgracia esta muy asociado a todo lo "rojo" de la mujer, la pasión y por acá las putas. Aún así me gusta y no es por ser nada de eso, sino porque es si amo el color, y no lo pienso dejar de usar, aunque por la experiencia de este lunes voy a disminuir un poco su intensidad.

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