miércoles, 16 de mayo de 2012


El patio de juegos 

Tal como el artista gran expositor del surrealismo Joan Miró dijo alguna vez "Para mí un objeto es algo que vive" , en este lugar no pude evitar pensarlo. 
No solo por el hecho de que habían niños madres y bueno gente. Sino por lo que significa este lugar. Apenas entre al patio de juegos del shopping Paseo Alcorta me sentí fuera del mundo (en un sentido figurado) los colores las luces los brillos las formas, tenían tinte de ensueño. De esos lugares que en nuestra memoria nos remontan a tiempos de tranquilidad felicidad dulces y travesuras. Pero al mismo tiempo quizá por mi mente "adulta" encontré lo extraño lo grotesco. Esa rara combinación me llamó la atención. ¿Tanto puede producir un espacio tan concurrido e ignorado? porque si mas allá del interés que puede un visitante normal llegar a tener por este espacio no pasa del "ah que lindo", y son los niños los mas impresionables los que de verdad aprecian la maravilla de su alrededor. Los conecta con ese ser que les dice que todo es posible, que los peluches pueden estar encerrados y sacarse mágicamente con una garra y que los payasos pueden recibir nuestra basura en su boca. Y es que la verdad esta impresión de los más chicos tiene su fundamento en su separación de la razón, porque cuando un nene entra a este lugar no piensa, siente, actúa, imagina. Y yo bueno entré así como una niña sorprendiéndome de las cosas mas pequeñas. Me permití encandecer me por las luces unos momentos. Dejé que los colores crearan figuras y salieran de los limites impuestos por las maquinitas. Me divertí. Y después de todo ese es el objetivo de un patio de juegos. Esa diversión visual es la vida que yo creo se genera por si sola. Como dijo Miró los objetos viven, solo hay que acercarse un poco más para apreciar los latidos.

















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